Una vez localizado y reparado el origen de la humedad, debemos de valorar los daños causados y proceder a repararlos.
Si, simplemente, procedemos a repintar las zonas dañadas, en breve, los microorganismos, desconchados, etc. volverán a aparecer. Por lo tanto, una vez que hayamos reparado el origen de la humedad, nunca antes, deberemos desinfectar las zonas con presencia de microorganismos (no sólo limpiar) y finalmente, proceder a su pintado.