¿Se puede pintar una fachada en cualquier color?
Sí, pero la estabilidad cromática del color sometido a las inclemencias atmosféricas, tiene distinto comportamiento en función de:
§ La calidad y composición de la pintura
§ Los pigmentos empleados
§ El color elegido y la intensidad de la tonalidad
La experiencia ha demostrado que la estabilidad a lo largo del tiempo en los tonos oscuros y altos es más baja que la de los tonos claros y suaves. Es obvio. El color Blanco puro refleja el 100% de la radiación solar y por lo tanto, su calor y energía, mientras que, el Negro intenso refleja el 0% de la radiación, absorbiendo internamente una alta temperatura y energía, la cual, acelera la modificación y degradación de los diferentes componentes químicos de la pintura, los pigmentos, y el soporte.
Para que el prescriptor tenga la máxima información sobre cada color, la Carta de Colores Beissier incluye, después del número del tono de color (p.e. 31100), un valor que indica la reflexión del flujo luminoso por la superficie (p.e. 65). Así, un color claro estará entre 50 y 100 y uno oscuro por debajo de 30.
En edificación o decoración puede ser que el técnico necesite el contrapunto de tonos oscuros en algunos elementos o paños de pared, así como colores muy saturados para singularizar sus proyectos. Es importante que se sepa que los oscuros con valores inferiores a 30 sobrecalentarán el soporte en exposición prolongada al sol. Respecto de los tonos vivos, se podrán encontrar los mismos en la carta, para así poder responder a las tendencias de la arquitectura actual.
En pintura mural o restauración arquitectónica, puede ser necesario disponer de colores oscuros para determinados dibujos u ornamentaciones artísticas. Las pinturas siloxánicas han hecho un esfuerzo por garantizar también los colores muy absorbentes, por ello se han incorporado a la Carta de Colores, para responder a los requerimientos de todos los profesionales.
La arquitectura tradicional también tiene sus reglas cromáticas, así será fácil encontrar tonos terrosos (ocres, rojizos, sienas) en las fachadas de los centros históricos, con un acabado mate y el tono irregular y discontinuo. Las pinturas siloxánicas se adaptan perfectamente en estos entornos ya que los pigmentos utilizados siempre son óxidos minerales y los acabados mate mineral. Con ellas también se pueden realizar veladuras y patinados para conseguir transparencias y colores naturales que armonicen con entornos históricos y materiales artesanales.