Hace unos años los tapizados eran considerados como artículos de lujo que se colocaban sobre muebles y paredes, y las moquetas se exhibían como revestimiento en paredes. Hoy en día, prácticamente no se utilizan como acabado. Sin embargo, a la hora de rehabilitar una vivienda podemos encontrárnoslos.
La única forma de cambiar esta decoración es eliminando dichas moquetas y tapizados. Deberemos extraerlos manualmente comenzando por una esquina y retirándolos por paños.
Hay que tener cuidado con los zócalos en el caso de que los haya. Si la pared se revistió con estos materiales en el momento de su construcción, es muy probable que la parte inferior de la moqueta o tapizado se sujetase con el zócalo. Deberemos cortar el revestimiento al ras del zócalo para evitar deteriorarlo y para facilitar la extracción de los paños.
Los tapizados dejan, tras su extracción, gran número de tachuelas, grapas y orificios, debido a los anclajes.
El problema de las moquetas, no es tanto su extracción, sino la cola que se ha utilizado para su colocación. Estas colas tienen gran poder de adhesión ya que tienen que aguantar el peso de estos revestimientos. Además, en su origen, la cola se habrá extendido por toda la superficie con una llana o espátula dentada. Por ello, cuando eliminemos estos revestimientos nos encontraremos surcos y trozos de cola en toda la pared.
La eliminación de esta cola es sumamente laboriosa. Recomendamos emplastecer las distintas zonas y nivelar la pared. El plaste o masilla debe tener gran poder de adhesión además del grosor suficiente para cubrir todos los surcos y dejar correctamente lisa toda la pared para proceder a su decoración posterior.