· Yeso:
El yeso es el material más utilizado en el interior, tanto en paredes como en techos. Aporta a la superficie propiedades aislantes, permeabilidad al vapor de agua, etc. además de, en general, un buen fondo para su posterior protección y decoración. Se utiliza sólo en el interior ya que es muy sensible al agua y a la intemperie.
Sin embargo, el yeso tiene una serie de limitaciones:
1) Problemas de adherencia: tiene una adherencia mecánica (por rugosidad del fondo) y no química (por pegado o anclaje entre dos materiales) lo que dificulta su sostenibilidad sobre superficies tales como el hormigón prefabricado ya que sus placas son muy lisas, sobre capas anteriores de yeso, etc.
2) Gran tiempo de secado: el yeso es un material hidráulico que para su preparación (amasado y fraguado) requiere ser mezclado con grandes cantidades de agua. El agua sobrante, una vez que el yeso ha fraguado, se elimina por evaporación. El tiempo depende de la humedad ambiente, temperatura, etc. y normalmente oscila entre dos y tres semanas.
Si, al ejecutar la obra nueva, no se ha dejado secar la pared el tiempo suficiente, nos encontraremos con problemas varios. El agua que queda retenida en la pared dificulta el anclaje de la pintura posterior, por lo que ésta no penetrará ni se adherirá adecuadamente. Con el tiempo se producirán ampollas, desconchados, etc. Así mismo, el exceso de humedad contenida en la pared propiciará la aparición de manchas de moho y otros microorganismos.
3) Tiempo de fraguado, que puede generar lo que conocemos como “yeso muerto”: Si en la obra nueva el yeso ha sido aplicado y tendido en la pared sin esperar el tiempo suficiente o con exceso de agua en la mezcla para retrasar su fraguado, en el futuro, éste quedará blando, sin fuerza ni resistencia. En una rehabilitación posterior este yeso muerto, si no se trata correctamente, puede generar importantes problemas en el anclaje y durabilidad del acabado.
4) Aparición de eflorescencias: en función de la calidad del agua utilizada para su preparación o, la calidad del yeso, pueden aparecer microorganismos. Las sales contenidas en el agua o en el yeso serán arrastradas por la humedad hasta la superficie apareciendo en superficie en forma de sales. Por otro lado, el yeso puede tener una excesiva alcalinidad derivada de la cal u otros aditivos lo que también genera en superficie la aparición de sales o eflorescencias.
· Placas de yeso laminado:
Partiendo del yeso, en 1890 se desarrolló en Estados Unidos una placa de cartón rellena de yeso que permitía trabajar de forma más rápida y fácil. En 1917 llega a Europa, alcanzando un rápido desarrollo y una cifra de más de 100.000 millones de m2 de tabiquería seca colocados en todo el mundo.
Dada su mayor aplicación en obra nueva o en reformas de casas antiguas, cada día es más habitual que el pintor se encuentre este soporte a preparar y pintar. Una de las cosas que el pintor debe tener en cuenta es que se enfrenta a dos materiales con texturas y absorciones diferentes, por un lado el cartón y por otro la masilla o plaste empleado en el tratamiento de las juntas. Por tanto, se deberá utilizar una imprimación reguladora antes de aplicar la pintura decorativa o revestimiento final.
· Madera:
La madera es un material que encontraremos en diversos puntos de una casa: ventanas, puertas, zócalos, etc. Este material tiene importantes cualidades como son su ligereza y fácil trabajabilidad,… pero sobre todo, belleza natural. Sin embargo, tiene algunas particularidades que debemos considerar; entre ellas, citamos su porosidad y su gran deformabilidad ante cambios de humedad ambiental.
Para cualquier reparación que queramos hacer en un soporte de madera debemos buscar productos flexibles capaces de adaptarse a las deformaciones que sufre y, productos que penetren, pero que no creen película superficial, para protegerla de entradas de agua, microorganismos, etc.
· Metales:
Existen diversidad de metales (hierro, acero, cobre, zinc, etc.) que nos podemos encontrar en el interior de una vivienda en forma de tuberías de calefacción, vigas estructurales a la vista o cubiertas, etc. No es cometido nuestro hablar de los diferentes metales y sus particularidades, pero sí decir que en general, deben ser imprimados con productos especiales para, por un lado, evitar su oxidación y por tanto, la destrucción de los materiales que puedan ser colocados en contacto con los mismos (plastes, pinturas,…) y, por otro, asegurar la adherencia (como es el caso del hierro y acero) de productos de acabado.